Tipos de negocios y empresas hoteleras

Creer que el hotelero que gestiona un hotel es el propietario del inmueble es un error bastante común, aunque en realidad dentro de los hoteles existen 4 niveles de negocio, seis si tenemos en cuenta a las franquicias y a los servicios externalizados. Algunas veces una sola empresa puede realizar todo el proceso, pero es más habitual que como mínimo participen dos o tres empresas en el proceso.

Los cuatro niveles del negoció hotelero son:

  • La construcción o rehabilitació del edificio.
  • La inversión inmobiliaria.
  • La explotación del hotel.
  • La gestión del hotel.

Estas 4 actividades se suelen dividir en dos bloques, empresas inmobiliarias y operadores hoteleros, pero esas barreras no son para nada estancas. Por ello es mejor estudiar las 4 oportunidades de negocio por separado y considerar si es más conveniente especializarse en una de ellas o tener una aproximación integral que abarque 2 o 3 de ellas.

Promotoras

La actividad de promoción de un hotel es similar a la de viviendas, edificios de oficinas y otros inmuebles. Por ello puede ser realizada por una promotora que abarque un mercado más generalista. O bien se inicia la promoción con la compra venta de un terreno edificable, o bien se reforma un edificio, que puede ser un antiguo hotel o no. El riesgo del promotor es alto si no se realiza previamente un estudio de la adecuación de su ubicación en relación al negocio turismo, el precio de los inmuebles, la estabilidad de los mercados financieros y el coste de su reforma, si es el caso.

Este riesgo es mucho menor si llega pronto a un acuerdo con un comprador del hotel, de forma que lo construya para un cliente al que entregará el hotel “llave en mano”. La especialización de los promotores en el sector hotelero puede estar dirigida a la creación de edificios sostenibles, a una mejor gestión del espacios, a crear diseños vanguardistas o la búsqueda de lugares idoneos.

Inversores

En este nivel el negocio consiste en comprar y ser propietario del edificio. Un inversor puro compra el hotel y lo alquila a un tercero para que pueda explotarlo: el hotelero. Es una situación relativamente cómoda en el sentido de que no crre el riesgo de la compra inicial del terreno y la construcción, ni tampoco del funcionamiento final del negocio. Lo único que tiene que hacer es poner un alquiler fijo, que suele ser de más de 10 años. Lo que si le puede afectar son los vaivenes de los precios de los inmuebles y la salud del destino turístico en el que se compra el hotel.

Los inversores patrimonialistas que compran hoteles suelen ser o bien operadores hoteleros, o bien grupos de inversión que tienen una cartera de inmuebles. La compra por parte de propietarios particulares puede ser acertada pero también supone un gran riesgo. La elección del momento de compra y el contrato con el explotador son los elementos fundamentales que determinan si la actividad tendrá una rentabilidad más alta o más baja. Los riesgos dependen en gran medida del mercado inmobiliario global y del estado de salud del turismo local. Si el negocio del hotel no funciona indirectamente afectará al inversor.

Hoteleros

En la explotación reside el negocio específico de la operación hotelera, ya que el explotador es el que consta como propietario del “hotel” y es a quien beneficia o perjudica la cuenta de resultados del alojamiento. También es quien suele asumir más riesgos en relación al funcionamiento del hotel. Las tasas de ocupación y precios afectarán siempre a sus resultados, mientas que no tiene porque afectar a los demás negocios vinculados al alojamiento. Como explotador no tiene porque ser el gestor de los servicios del hotel, ya que puede contratar un gestor o una empresa gestora al que se le asignan unos honorarios fijos.

Al estar el hotelero en el centro de todo el proceso su función principal es negociar diferentes contratos, contratar al personal, administrar los ingresos y pagar la mayoría de los gastos. Es bastante habitual que el hotelero sea también quien gestione el hotel, ya que de esta forma tiene el control directo sobre su funcionamiento. Como explotador se ha de tener en cuenta que gran parte de los gastos de mantenimiento del edificio deberan ser asumidos por él si el contrato con el arrendatario no lo contempla.

Gestores hoteleros

Son aquellas personas o empresas que se encargan del funcionamiento diario del hotel, ya que se encarga de la dirección del personal y su correcto funcionamiento. Su riesgo es el mismo que el que tendría una empresa dedicada a prestar un servicio de consultoria y el riesgo principal es perder el trabajo si la gestión o el rendimiento del hotel no es satisfactorio. El explotador u hotelero es su cliente.

Muchas empresas gestoras empiezan con un primer hotel en propiedad, del que extraen la experiencia. De ahí su expansión les puede llevar a crear una cadena hotelera en la que se gestionen de la misma forma una gran cantidad de establecimientos, amparados bajo la misma marca aunque el explotador y el propietario del inmueble sean otra persona. Una forma de llevar la gestión es crear una franquicia, de forma que se divide la gestión en dos partes la franquicia y el franquiciado.

En este caso la franquicia se ocupa de las actividades realcionadas con la difusión de la marca, el marketing, la estipulación de unos niveles de calidad, la formación profesional y la gestión de algunos servicios concretos que varian de un contrato a otro.

Servicios externalizados

Aunque el gestor está al mando de todo el personal y el explotador paga su trabajo, resulta que no siempre los empleados son contratados por ellos. A veces algunos de los servicios que el hotel presta o necesita son externalizados, de forma que hay empresas especializadas en aportar personal de limpieza, jardineria, cocina, pulido de suelos, servicio de habitaciones…

Espacios concretos como un bar, un restaurante o una tienda en el interior del hotel pueden ser cedidos a un tercero, que gestionará su correcto funcionamiento a cambio de un alquiler. Otras empresas pueden estar centradas en servicio turisticos opcionales del hotel como por ejemplo, el entretenimiento para grupos, cuidado de niños, alquiler de bicicletas y actividades turisticas externas como el senderismo o el buceo.

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